Ambiente
Todo habitante está expuesto en mayor o menor grado a contaminantes que no sólo son molestos, sino también nocivos para la salud. Por otra parte, no tiene sentido limitar por ley estos contaminantes si no pueden ser medidos de forma correcta. Una medición correcta es esencial cuando su resultado puede ser la base de una decisión judicial o tomada por una autoridad.
En la vida moderna, todos podemos estar sujetos a la contaminación por:
- gases de combustión y hollín de escape de vehículos,
- radiaciones por medicina nuclear y el manejo de los aparatos para la misma,
- ruido de tráfico o ruido en el puesto de trabajo o en las cercanías de aeropuertos y ferrocarriles,
- aguas de desecho no tratadas adecuadamente,
- contaminación del agua potable y de ríos y mares con substancias químicas como detergentes y otros, con el consiguiente impacto sobre la fauna,
- contaminación del suelo y su efecto sobre la agricultura en términos económicos y de salud,
- altas concentraciones de radón en sótanos y estacionamientos subterráneos,
- radiación ultravioleta excesiva, particularmente en el trópico, por daños a la capa de ozono, o en el trabajo de soldadura,
- campos electromagnéticos de baja frecuencia al operar aparatos eléctricos o de alta frecuencia en las transmisiones radiales.
En un caso concreto, los pilotos, controladores de tráfico aéreo, intérpretes e ingenieros de sonido, sufren particularmente de enfermedades ocupacionales derivadas del nivel de ruido.
Actualmente además, con la disponibilidad de aparatos portátiles de sonido y la telefonía móvil, son cada vez más las personas expuestas a niveles excesivos de ruido.
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